Recurso familias
Crear nuevos hábitos no consiste en machacarse de la noche a la mañana. Se trata de entender cómo funciona tu mente para jugar a tu favor y no en tu contra. Aquí tienes las 10 claves fundamentales que debes tener en cuenta:
¿Qué tiene de importante separar tus hábitos en esporádicos y rutinarios? Muy simple, te ayudará a tomar la decisión más acertada, según tus necesidades y preferencias. No es lo mismo imponer un hábito rutinario, que debes realizar día a día, que un hábito esporádico, que puedes programarlo 2 o 3 veces por semana. La demanda de tiempo es inferior aunque el compromiso es vital para ambos.
Obligarte a hacer algo no es una solución factible para un cambio duradero en el tiempo. Únicamente te estás forzando a reproducir una tarea que desearías que no existiera para ti.
¿Cuántas veces has oído: «Ojalá tuviera el dinero para que alguien me limpie, me cocine, me haga la compra…» o «Ojalá pudiera comer todo lo que quiero sin engordar… ¡Y sin hacer deporte!»? Sería genial, pero no es así. Lo único que consigues pensando así es postergar la acción, hacerla desganado/a y sentirte presionado/a.
Hablamos de presión porque, al quedar algo pendiente, tu cerebro siempre va a estar mirando de reojo, pensando que hay algo por hacer y que no puedes descansar. Siempre vamos a funcionar mejor haciendo las cosas desde la serenidad que desde la presión.
Hay personas que quieren conseguir todo muy rápido. Quieren construir un hábito en un solo día y en ese mismo obtener todos los beneficios de haberlo aplicado durante años. Es imposible. Olvídate de esa idea y empieza a construir con visión de futuro. Tiene mejor impacto en tu salud comer saludable o hacer deporte toda la vida que hacerlo solo para el verano.
Si construimos un hábito para toda la vida, los primeros meses son solo los cimientos. ¡No te mates a abdominales el primer día porque te vas a aburrir y no habrás ni empezado! Tranquilo/a, ya podrás hacer 300 en 5 minutos cuando lleves meses repitiendo la acción.
No quieras ir de 0 a 100. Para llegar al 100 tienes que pasar por el 0.5, el 1, el 2, el 5, el 25 y el 50… Es un proceso. Si no has corrido nunca 1 km, empieza por correr medio y caminar otro medio. Luego corre 1 km entero y ve sumando metros cuando tengas el recorrido controlado sin ir con la lengua fuera. Calma: no hace falta hacerlo diariamente si es un hábito esporádico, lo importante es mantener la constancia.
No se trata de morir por conseguir algo, olvidar todo lo demás y centrarse solo en eso. Eso supondría tener una obsesión y finalmente ejercería presión (y ya hemos visto que no es lo que queremos).
Es cuestión de centrarse en algo importante en el momento que toca. Hacerlo, coger el compromiso con uno mismo y ser persistente. Si te equivocas, no pasa nada. Si te olvidas un día, sé consciente y vuelve al camino: eso es la constancia. Si te propones salir 2 días por semana a hacer deporte y una semana solo vas uno, no te castigues. Dite a ti mismo/a que no te has organizado bien, busca una solución para la siguiente y sigue adelante.
A veces hacemos las cosas por gustar a los demás. Otras porque no nos queremos lo suficiente y nos gustaría cambiarnos completamente. Otras veces lo hacemos de forma automática y sin pensar, o porque nos creemos falsamente que nos alivia (como pensar que fumar alivia el estrés y la ansiedad, cuando en realidad genera más).
Mirar dentro de ti y entender la verdadera razón por la que quieres empezar te dará la respuesta de si lo vas a conseguir o si te terminará haciendo sentir peor.
Existe una línea muy clara entre aquello que construyes para mejorar tu bienestar y aquello que te encadena. Mientras que un hábito saludable te aporta libertad y salud a largo plazo, una adicción te atrapa bajo la promesa de una satisfacción o alivio inmediato. Aprender a diferenciarlos y combatir las conductas adictivas es un reto complejo, pero con apoyo y consciencia es totalmente posible de superar.
La motivación es un impulso fantástico para dar el primer paso y arrancar con energía, pero es volátil: va y viene. Confiar únicamente en «estar motivado/a» para mantener un hábito te llevará al abandono los días que estés cansado/a o apático/a. Por eso la motivación lo es todo al principio, pero no es nada si no la acompañas de compromiso, rutina y disciplina para los días en los que no aparece.
Gracias al interés ganamos el compromiso de manera prácticamente automática. Cuando estudias algo que no te importa y detestas, te cuesta un esfuerzo superior que cuando estudias algo que sí te genera interés.
Imagínate haciendo scroll en una página de noticias: no leees todos los artículos, solo escoges los que te despiertan interés. Si abres un artículo aburrido, tardarás mucho más en leerlo y comprenderlo. Con los hábitos pasa igual. Quizá hacer la cama o recoger después de cenar sea lo menos interesante del mundo, pero si entiendes que el orden te genera una sensación de alivio y paz (frente a la desesperación del caos), encuentras un sentido. Convierte lo que «debes» hacer en algo que «quieres» hacer por tu propio interés.
Actúa en consonancia, define quién eres y disfruta de eso. A veces nos queremos cambiar para ser alguien diferente y nos equivocamos porque no encontramos el camino.
Sigue tu instinto, siempre sin hacer daño a los demás:
La zona de confort es el peor de los enemigos del ser humano y se oculta en cada uno de nosotros. La zona de confort no es tan cómoda como se dice: nadie está cómodo pensando que quiere más pero sintiéndose atrapado en una jaula que no le permite moverse. Se vende como un sofá en el que se está bien, pero es todo lo contrario: es una insatisfacción que genera ansiedad y desgana.
Te recomiendo que la rebautices como la «Zona de dónde quiero salir», la «Zona de Malfort» o la «Zona aburrida» para retarte a salir de ella cuanto antes. Nadie quiere estar en un sitio incómodo. Tu inconsciente se siente seguro en ella porque es lo conocido, pero dentro de lo conocido existen creencias limitantes y conflictos que estás deseando superar.